Leer más Según la AJL, las identidades trans “finalmente se perciben como un tema de actualidad por derecho propio” y la asociación acoge con satisfacción el hecho de que ahora las personas trans sean interrogadas sobre temas distintos a su única identidad, que de hecho hacen simplemente parte de la sociedad. Otro motivo de satisfacción es la lenta desaparición de los “deadnames”, en francés, decimos morinom. Es el acto de referirse a alguien por su nombre de nacimiento cuando lo ha cambiado.
¿Por qué esta asociación se embarcó en este censo?
Comienza con un dibujo. Quizás lo recuerdes: el pasado 17 de agosto. El diseñador Laurier the Fox publica una ilustración para Planned Parenthood con este título: “En Planned Parenthood, sabemos que los hombres también pueden estar embarazados”… En pleno verano, este dibujo se convierte en un tema político. Y es a partir de este tratamiento transfóbico que la asociación decide lanzar una vigilancia de los medios de comunicación: 16 semanas de observación, 21 medios de comunicación analizados, 434 artículos identificados... Resultado: avances pero frágiles y no homogéneos.
¿Dónde sigue el problema?
Este progreso no concierne a todos los medios. Francamente, lo habríamos sospechado. La asociación señala, por ejemplo, a Le Figaro y Marianne, dos títulos a los que acusa de tratar estos temas de forma obsesiva, alarmista y laxa y, en definitiva, de crear "pánicos morales" en torno a la transidentidad. Dato sorprendente: son los medios de derecha los que más hablan de transidentidad. Pero, comprendan, si lo hacen suyo es sobre todo con el objetivo de alertar a la opinión pública... La AJL habla de artículos insultantes y sensacionalistas, de historias alarmistas, de tratamientos catastróficos. En resumen, si solo lees estos periódicos conservadores, tienes muchas posibilidades de creer que las personas trans son responsables del colapso de la sociedad.
Otro elemento de este informe, la diferencia dentro del propio equipo editorial.
Este es un punto interesante y sorprendente. Según la asociación, la calidad del tratamiento de la transidentidad depende todavía con demasiada frecuencia de cierta buena voluntad individual. También dependen de la formación de los periodistas en estos temas. La AJL señala que pueden coexistir dos líneas editoriales dentro de un mismo medio, particularmente cuando se publican columnas. Algunos defensores de la libertad de prensa dirían que también es deber de los periódicos ofrecer un pluralismo de puntos de vista... Tendrían razón, queda por encontrar el equilibrio adecuado.
¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?
Que hay trabajo. La representación de las minorías sigue siendo un gran desafío para los medios de comunicación, ya sea que estén integradas en la redacción o simplemente cuando hablamos de ellas. ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? Tengo un ejemplo: el de la excelente serie inglesa Años y años... Uno de los personajes principales está en silla de ruedas, nunca es un tema, ni siquiera sabemos de dónde viene esa discapacidad... Uno de los integrantes El miembro de la familia es gay y su orientación sexual tampoco es el tema de la serie, pero sí lo será su novio, quien es perseguido por su sexualidad. Otro ejemplo: en la esquina de una escena, vemos a un extra que interpreta a una recepcionista con un brazo amputado sin que nos detengamos ni un segundo en este handicap... En definitiva, que la diferencia ya no sea el tema.
Según la AJL, las identidades trans son “finalmente percibido como un tema de actualidad por derecho propio” y la asociación acoge con satisfacción el hecho de que ahora se interrogue a las personas trans sobre otros temas además de su identidad, que en realidad son simplemente parte de la sociedad. Otro motivo de satisfacción es la lenta desaparición de los “deadnames”, en francés, decimos morinom. Es el acto de referirse a alguien por su nombre de nacimiento cuando lo ha cambiado.
¿Por qué esta asociación se embarcó en este censo?
Comienza con un dibujo. Quizás lo recuerdes: el pasado 17 de agosto. El diseñador Laurier the Fox publica una ilustración para Planned Parenthood con esta leyenda: “En Planificación sabemos que los hombres también pueden quedar embarazadas”… En pleno verano, este dibujo se convierte en un tema político. Y es a partir de este tratamiento transfóbico que la asociación decide lanzar una vigilancia de los medios de comunicación: 16 semanas de observación, 21 medios de comunicación analizados, 434 artículos identificados... Resultado: avances pero frágiles y no homogéneos.
¿Dónde sigue el problema?
Este progreso no concierne a todos los medios. Francamente, lo habríamos sospechado. Por ejemplo, la asociación señala Le Figaro et Marianne, dos títulos a los que acusa de tener un tratamiento obsesivo, alarmista y laxo de estos temas y, en definitiva, de crear “pánicos morales” en torno a la transidentidad. Dato sorprendente: son los medios de derecha los que más hablan de transidentidad. Pero, comprendan, si lo hacen suyo es sobre todo con el objetivo de alertar a la opinión pública... La AJL habla de artículos insultantes y sensacionalistas, de historias alarmistas, de tratamientos catastróficos. En resumen, si solo lees estos periódicos conservadores, tienes muchas posibilidades de creer que las personas trans son responsables del colapso de la sociedad.
Otro elemento de este informe, la diferencia dentro del propio equipo editorial.
Este es un punto interesante y sorprendente. Según la asociación, la calidad del tratamiento de la transidentidad depende todavía con demasiada frecuencia de cierta buena voluntad individual. También dependen de la formación de los periodistas en estos temas. La AJL señala que pueden coexistir dos líneas editoriales dentro de un mismo medio, particularmente cuando se publican columnas. Algunos defensores de la libertad de prensa dirían que también es deber de los periódicos ofrecer un pluralismo de puntos de vista... Tendrían razón, queda por encontrar el equilibrio adecuado.
¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?
Que hay trabajo. La representación de las minorías sigue siendo un gran desafío para los medios de comunicación, ya sea que estén integradas en la redacción o simplemente cuando hablamos de ellas. ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? Tengo un ejemplo: el de la excelente serie inglesa. años y años... Uno de los personajes principales está en silla de ruedas, nunca es un tema, ni siquiera sabemos de dónde viene esta discapacidad... Uno de los miembros de la familia es gay y su orientación sexual no es el tema ninguno de los dos. serie – por otro lado será para su novio quien es perseguido por su sexualidad. Otro ejemplo: en la esquina de una escena, vemos a un extra que interpreta a una recepcionista con un brazo amputado sin que nos detengamos ni un segundo en este handicap... En definitiva, que la diferencia ya no sea el tema.
“Este post es un resumen de nuestro seguimiento de la información”