Posthumanismo y educación: ¿deriva sectaria en la UNESCO?

Posthumanismo y educación: ¿deriva sectaria en la UNESCO?

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Posthumanismo y educación: ¿deriva sectaria en la UNESCO?

En un documento dedicado al “enfoque posthumanista” de la enseñanza, la Comisión Canadiense para la UNESCO no duda en inspirarse en Rudolf Steiner y Waldorf[ 1 ] ¡Deconstruir la pedagogía y promover su reemplazo por “formas holísticas de conocimiento ancestrales e indígenas” y por un “pensamiento sistémico holístico”! Está especialmente dirigida a la enseñanza de obras y disciplinas.

Fiona BLAIKIE, Christine DAIGLE y Liette VASSEUR, “Nuevos caminos para la enseñanza y el aprendizaje: el enfoque posthumanista”, Comisión Canadiense para la UNESCO, Ottawa, Canadá, diciembre de 2020.

Tras el enlace de descarga del documento, ofrecemos a nuestros lectores una antología.

[https://fr.ccunesco.ca/-/media/Files/Unesco/Resources/2020/12/PosthumanismeEtEducation.pdf]

La introducción tiene como pretexto la crisis del Covid-19 y la larga interrupción de las clases presenciales que ha “trastornado” “lo que considerábamos normal“. Extractos:

En cualquier caso, cuestionamos este enfoque que da una interpretación estrecha de la pedagogía, es decir, que se trata de una transmisión efectiva de conocimientos de un profesor informado a un estudiante desinformado –que aún no ha sido formado. Esta visión de la educación se basa en una visión humanista patriarcal del mundo occidental desarrollado y sus ramificaciones coloniales (Murris, 2018). El sujeto humanista que emerge de esta cosmovisión es un hombre blanco con un cuerpo psicofísico normativo, cisgénero y heterosexual, que coloca a todos los demás humanos en una posición de inferioridad y, por lo tanto, justifica los regímenes de opresión (por ejemplo, las escuelas residenciales) que continúan plagando nuestras sociedades. Debido a la industrialización y la globalización, esta visión ha llegado a predominar. Borra las memorias colectivas, las identidades territoriales y culturales, así como las relaciones entre lugares y personas donde los conocimientos tradicionales abarcan y dan forma a infraestructuras y significados esenciales en nuestras vidas (Colonna, 2020).

La visión humanista de la educación se basa en jerarquías y conceptos binarios que separan la mente del cuerpo, los humanos de las vidas no humanas y los humanos del mundo natural en su conjunto. Este punto de vista justifica el uso y explotación de ciertos seres humanos, no humanos y el medio ambiente; por lo tanto, es responsable de las múltiples crisis que enfrentamos (Braidotti, 2013, 2019; MacCormack, 2020). Para satisfacer la extrema necesidad de crear nuevas ideas, debemos encontrar nuevos métodos de enseñanza que puedan cambiar las viejas formas de pensar y crear nuevos conocimientos. Esto es lo que una perspectiva posthumanista puede aportar a nuestros sistemas educativos.

p. 1

Posthumanismo[ 2 ] ofrece nuevas formas de concebir a los humanos, incluidos profesores y alumnos, como seres normales y relacionados con otros seres. La idea principal del posthumanismo es el “entrelazamiento”, o entrelazamiento (Alaimo, 2016; Barad, 2007; Bennett, 2010; Coole y Frost, 2010; Cielemęcka y Daigle, 2019). Designa un conjunto de entidades y seres (pensemos en el microbioma de nuestro intestino, por ejemplo) que también forman parte de varios otros todos (el ecosistema donde habita este conjunto, las ciudades y países donde vive, la tecnología que utiliza y al que está vinculado, etc.). Somos seres con fronteras permeables (como nuestra piel o las membranas de nuestros pulmones) y no estamos separados ni independientes del mundo que nos rodea, como exige la cosmovisión humanista. Cada ser, desde el átomo hasta el sistema Tierra, es en sí mismo un agente y sus acciones pueden tener importantes repercusiones en otros agentes o sistemas. Por ejemplo, las células y órganos del cuerpo, las bacterias del intestino y los organismos que viven en la superficie de nuestra piel ejercen alguna acción y, a veces, actúan en contra de nuestras propias intenciones conscientes. Esto lo vemos en el mundo actual, con las consecuencias globales del diminuto virus COVID-19.

¿Cómo puede un “posthumano” enseñar a otro? Adoptar un enfoque poshumanista de la educación implica repensar la pedagogía, la producción y la transmisión de conocimientos. Si es necesario comprender el mundo de otra manera, debemos “desfamiliarizarnos” de nuestros hábitos mentales (Braidotti, 2019, p. 77) alejándonos de la visión humanista del mundo. Esta visión no sólo ha dado forma a nuestros pensamientos, sino también a nuestras instituciones. Las universidades y los sistemas educativos están estructurados en torno a relaciones binarias profesor-alumno y ven las disciplinas y materias académicas como entidades distintas con sus propios objetivos y métodos de estudio y práctica. ¿Qué cambios necesitamos hacer para que podamos imaginar y comprender el mundo y a nosotros mismos de manera diferente? Un enfoque posthumanista puede cambiar la forma en que nos valoramos a nosotros mismos, a otras especies y al planeta. Nos obliga a pensar en el sistema como un todo, en lugar de ver a cada agente como una entidad perfecta e independiente; requiere valorar a todos los agentes y su “relacionalidad”[ 3 ].

p. 2

Adiós al estudio de obras:

En el siglo XIX, la educación humanista occidental consideraba al niño como un receptor pasivo de conocimientos. La enseñanza se basaba en conjuntos prescritos de grandes obras, escritas en gran parte por académicos, escritores, científicos y artistas varones. El maestro, por su parte, era un ser por derecho propio, autoritario, desapegado y conocedor. Aún hoy, algunos consideran que el niño está en “proceso de convertirse en adulto (hombre)” (Murris, 2018, p. 2). El niño es visto como simplista, ignorante, inexperto y sin vida, con pocas ideas o experiencias que ofrecer: un recipiente (agradecido) que debe llenarse con conocimientos específicos de cada disciplina. Desafortunadamente, esta forma de ver las cosas sigue siendo relevante hoy en día.

p. 3

Adiós disciplinas:

Necesitamos ir más allá de las disciplinas y adoptar un enfoque mucho más radical que no se centre en ellas, sino más bien en un enfoque holístico. Esto es lo que defienden los pensadores poshumanistas. Los problemas que enfrentamos en el mundo actual son complejos, y sólo aquellas formas de pensar que reconocen, eliminan y salvan las brechas disciplinarias y, en última instancia, las superan considerando los muchos aspectos complejos de estos problemas, ofrecen posibilidades factibles. Al exponer a los estudiantes, desde preescolar hasta la escuela de posgrado, a ese pensamiento, les permitiremos ver el mundo y todos sus seres, espacios y lugares como entrelazados e interconectados. Evitaremos así el pensamiento compartimentado y promoveremos la capacidad de experimentar, explorar y descubrir, permitiendo que florezca la creatividad de niños y educadores.

La enseñanza por temas y no por disciplinas podría promover el pensamiento sistémico holístico. Tomemos, por ejemplo, un tema como "agua". En una variedad de contextos, desde los planes de estudio de primaria hasta los de pregrado, podría abordarse en todas las artes y las ciencias, permitiendo un verdadero aprendizaje en toda su complejidad. Un cambio así en la enseñanza y el aprendizaje podría dar lugar a nuevas formas de pensar, sentir y asumir la responsabilidad de nosotros mismos, de los demás, de los no humanos y del planeta.

p. 5 6-

Conclusión:

Este cambio implica abandonar las visiones del mundo humanistas y adoptar una pedagogía posthumanista y regresar a formas de conocimiento holísticas, ancestrales e indígenas. Es necesario establecer relaciones no jerárquicas entre profesores y alumnos, reconocer la importancia de los entornos de aprendizaje y crear oportunidades de aprendizaje que ofrezcan sistemas de pensamiento y sentimiento holísticos. Un programa educativo que valore la existencia interconectada de todos los seres y sus acciones, que esté arraigado dentro y fuera de las aulas, y que esté influenciado por métodos de enseñanza innovadores, nos permitirá formar ciudadanos verdaderamente abiertos al mundo y capaces de vivir. pensar y actuar de manera integral.

p. 6

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