por Véronique Taquin
Algunos se sintieron ofendidos en junio pasado cuando Emmanuel Macron criticó al mundo académico por “fomentar la etnización de la cuestión social”, en otras palabras, por hacer de la pobreza lo que no es, una cuestión de etnicidad, una forma educada de hablar de la “raza”. ¡Qué gritos de horror cuando Jean-Michel Blanquer, Ministro de Educación Nacional, se atrevió a culpar a “las muy poderosas corrientes islamo-izquierdistas en los sectores de la educación superior que están causando estragos en las mentes de la gente”!