Descubre más Reservado a los suscriptores GRAN ENTREVISTA – En un contexto de rechazo a la reforma de las pensiones, desempleo masivo y desintegración de los servicios públicos, Francia sufre un lento hundimiento y el Estado no logra mantener a flote a la nación, analiza el encuestador, el politólogo y el historiador. . El FÍGARO. – Pierre Vermeren, ¿cómo explica la hostilidad de la mayoría de los franceses hacia la reforma de las pensiones? ¿Se debe esto a que se produce en un contexto de “gran degradación”? Pedro VERMEREN. – Emmanuel Macron dijo recientemente que era normal trabajar más para financiar el sistema, porque vivimos más, hay menos trabajadores, etc. Hemos escuchado este discurso durante unos treinta años. Pero los franceses ven claramente que hay un número muy grande de compatriotas que no trabajan. Según las estadísticas oficiales, en Francia hay tres millones de desempleados, pero si se añade el trabajo a tiempo parcial, son entre cinco y seis. También hay tres millones de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, ni hacen prácticas, y por tanto han desaparecido del radar. Y unos pocos millones de personas sanas que no trabajan, a veces por motivos muy legítimos, como las madres. En total, son alrededor de diez millones... Este artículo es sólo para suscriptores. Te queda un 96% por descubrir.
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ENTREVISTA PRINCIPAL – En un contexto de rechazo a la reforma de las pensiones, desempleo masivo y desintegración de los servicios públicos, Francia sufre un lento hundimiento y el Estado no logra mantener a flote a la nación, analiza el encuestador, el politólogo y el historiador.
El FÍGARO. – Pierre Vermeren, ¿cómo explica la hostilidad de la mayoría de los franceses hacia reforma de pensiones? ¿Esto se debe al hecho de que es parte de un contexto de “gran degradación”?
Pedro VERMEREN. – Emmanuel Macron dijo recientemente que era normal trabajar más para financiar el sistema, porque vivimos más, hay menos trabajadores, etc. Hemos escuchado este discurso durante unos treinta años. Pero los franceses ven claramente que hay un número muy grande de compatriotas que no trabajan. Según las estadísticas oficiales, en Francia hay tres millones de desempleados, pero si se añade el trabajo a tiempo parcial, son entre cinco y seis. También hay tres millones de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, ni hacen prácticas, y por tanto han desaparecido del radar. Y unos pocos millones de personas sanas que no trabajan, a veces por motivos muy legítimos, como las madres. En total, son alrededor de diez millones...
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