Texto fundacional

El texto fundacional del Observatorio

Este texto fue publicado en la prensa nacional en enero de 2021.

Marca la creación del Observatorio de Decolonialismo e Ideologías Identitarias y expone los hallazgos que llevaron a su fundación.

Desde su publicación, el Observatorio ha desarrollado un trabajo estructurado de análisis, documentación y producción de informes anuales dedicados a la evolución ideológica en la educación superior y la investigación.

contexto

A principios de la década de 2020, varios académicos de diversas disciplinas compartieron la observación de una transformación progresiva de ciertos campos académicos bajo la influencia de corrientes teóricas basadas en la identidad. En respuesta a estos avances, se decidió formar un colectivo intersectorial destinado a documentar, analizar y publicar trabajos dedicados a estas dinámicas.

Texto original

Hoy nos enfrentamos a una ola de identidad sin precedentes dentro de la educación superior y la investigación. Un movimiento militante pretende imponer una crítica radical de las sociedades democráticas, en nombre de un llamado “descolonialismo” y de una “interseccionalidad” que cree combatir las desigualdades asignando a cada persona identidades de “raza” y religión, de sexo y "género". Estas sociedades, asimiladas a “Occidente” a expensas de cualquier enfoque geográfico e histórico riguroso, son condenadas como coloniales y patriarcales y como lugares donde abunda el “racismo sistémico”, en discursos que confunden ciencia y propaganda. Este movimiento ideológico procede de una ocupación metódica de posiciones de prestigio académico, que lo ha sacado de la marginalidad a pesar del extremismo, la intolerancia y el revanchismo que lo caracterizan.

Los ideólogos que trabajan allí pretenden “deconstruir” todo conocimiento. Para ellos, no se trata de ejercer libremente los derechos del pensamiento académico sobre sus objetos y métodos, sino de realizar una crítica del conocimiento en un espíritu de relativismo extremo, desacreditando la noción misma de verdad. Todo conocimiento se reduce exclusivamente a cuestiones de poder, y las ciencias son denunciadas sistemáticamente por las dominaciones de raza, cultura y género, que se dice que están en su fundamento. 

Así, el activismo y la “deconstrucción” se combinan para limitar el ejercicio de la racionalidad crítica y el debate científico razonado. El nuevo credo del decolonialismo y de las ideologías identitarias se difunde en las redes sociales que lo amplifican, y sus seguidores atacan a cualquiera que rechace la conversión: fenómenos de censura, intimidación, discriminación política han creado divisiones sin precedentes y están empujando a los jóvenes estudiantes de doctorado a alinearse con el nuevos mandarines bajo pena de no obtener nunca puestos. 

Sin embargo, el problema está lejos de limitarse a la profesión de docentes-investigadores. En efecto, la cuestión de la ciencia plantea la de la formación en la que se basa la Escuela, piedra angular de la República. Además, la conquista metódica de la hegemonía cultural da como resultado una influencia creciente en los medios de comunicación, lo que limita considerablemente el espacio para el debate democrático.

Precisamente porque es crucial combatir la discriminación racista y sexista en nuestra sociedad, es necesario combatir estas nuevas formas de fanatismo. Persiguen causas nobles sin aportar ninguna solución válida a los problemas planteados. Además, estos nuevos activismos fanáticos realizan curiosas inversiones. En nombre del “antirracismo político”, reivindicamos identidades raciales y asignamos a los individuos su “blancura” o su no “blancura”. Al pretender desarrollar una escritura “inclusiva”, pretendemos imponer una ortografía contraria a los fundamentos de la lengua, imposible de enseñar y, por tanto, profundamente excluyente. En lugar de desarrollar un conocimiento social e históricamente situado, pretendemos confinar todo conocimiento a un género, una raza, una cultura o una edad, que de este modo se esencializan en identidades. No es así como combatimos el racismo, el sexismo o las desigualdades dentro de una nación o entre naciones. Y este identitarismo que avanza dentro de la Universidad amenaza a su vez con promover otras formas de identitarismo fuera de la Universidad.

Al lanzar el Observatorio del Descolonialismo y otras ideologías identitarias que se presentan como académicas, pedimos el fin de la reglamentación de la investigación y la transmisión del conocimiento. Por eso invitamos a todas las personas de buena voluntad del mundo de la educación superior y de la investigación a contribuir al trabajo del Observatorio, a difundirlo y utilizar sus bases de datos, para observar con nosotros el ridículo de estos discursos dogmáticos que no saben nada. distancia de uno mismo. Para resistir firmemente la intimidación ideológica que alimenta el oscurantismo, debemos defender el pluralismo y el gusto por la discusión sobre bases racionales.

 

Publicación

El texto fue publicado originalmente en el prensa nacional en enero de 2012. El texto fue firmado por los miembros fundadores del Observatorio.