
¡SIGAMOS JÓVENES, DESPIERTEMOS!
Así pues, nosotros –detractores del wokismo– estaríamos impulsados por el “odio a la emancipación”, si hay que creer en el título del panfleto de François Cusset, frente a los “jóvenes del mundo” que –si hay que creer en su subtítulo– ¿Finalmente se pondría de pie? Para este americanista, historiador de las ideas y en particular de la teoría francesa, “emancipación” es la palabra clave, pero ¿emancipación de qué, exactamente? No lo sabremos, ya que la palabra funciona esencialmente como un eslogan. Lo mismo ocurre con otras palabras fetichistas que se repiten en el texto, expresiones codificadas erigidas como signos de movilización militante: “estereotipos desgastados” (no, no son suyos, sino, afirma, nuestros), “estereotipos heteronormativos”, “género asignado”. al nacer”, “hombres blancos”, “derechos duros o extremos”, “pánico moral”, “fuerzas del mercado”, “medios de comunicación dominantes”, “orden establecido”, “el orden social”, “las élites”... Nada más que muy banal, en resumen, incluso banalmente populista.








