
El activismo académico está dañando la publicación científica
Hoy en día está de moda pretender ser ciencia, o incluso pretender ser portadora de una ciencia alternativa adoptando un “punto de vista” que uno habría buscado defender desde alguna causa noble. Lo que en la mayoría de los casos no era más que confusión en los medios, cuando la “palabra” de cada persona sólo se comunicaba a sí misma, se ha convertido en una amenaza nociva muy presente en las propias disciplinas científicas. Las ciencias “sociales” están especialmente expuestas, pero no son las únicas, ya que las matemáticas, a partir de ahora, deberán filtrarse en función de la “raza”, el “género” o el “mundo” de sus desarrolladores. Por muy descabellada que esta última propuesta pueda parecerle a la mayoría de la gente, la propuesta equivalente para las ciencias de la sociedad y la cultura recibe un apoyo sustancial, incluso entre algunos de sus representantes. En efecto, la frontera entre las ciencias sociales y la opinión sobre la sociedad, frontera que nunca ha sido, como cualquier frontera, absolutamente hermética, está cada vez más desierta por sus "guardias", aquellos cuya misión, respecto de las normas vigentes entre los científicos, es declarar legitimar la importación del producto o de su productor.