Quizás mañana nuestras élites perciban un mundo donde las imágenes, los textos y los vídeos se superpondrán a la realidad. Los nombres de las calles serían “corregidos” por sus auriculares virtuales para transportarlos a otro mundo, y el juego Pokémon GO, que se contentaba con proyectar criaturas ficticias en su entorno, parecerá muy tímido en comparación. Incluso podríamos imaginar que encima de las cabezas con casco de otros usuarios que tendríamos la mala suerte de cruzarnos por nuestras calles apareciera un pequeño icono para indicarles el “género” que les gustaría ser en ese momento, con la posibilidad de inventar otros nuevos, de “personalizarse” aún más. Otros tendrán acceso a una realidad cruda y “disminuida” que alguna vez existió, pero ¿la recordarán? – era de todos.